domingo, 26 de agosto de 2007

¿Qué tarea nos tocara como educadores en la enseñanza del lenguaje?

Cuando entramos a un hospital, y nos acercamos a una sala de maternidad podemos observar aquellos pequeños rostros que nos acompañaran en un futuro, dentro de nuestras aulas con sus inquietudes, observaciones y todo aquello que los pueda conectar con su entorno social. Tomaremos parte de lo que será su futura conexión con el resto de personas, proceso que es posible en la medida de que sea un ser sociable, con vínculos, proyectos comunes, entre otras cosas. Pero esta difícil tarea, ¿corresponderá solamente a nosotros, los pedagogos?
Todo el bagaje cultural de costumbres, conductas etc., se va adquiriendo y aprendiendo de mucho antes de la etapa escolar o preescolar, ya que los padres son los grandes impulsores de la formación del niño, como lo señala el dicho de la Educación comienza por casa. Son ellos quienes que entregan las primeras herramientas que serán base para todo el difícil caminar por la vida. Por ende, la visión de nuestros alumnos ha sido modificada con el pasar de los años, de un “alumnos/as como sujeto de su formación en vez de objeto de enseñanza”
Como pedagogos tenemos que tener en cuenta que en nuestras manos tenemos la difícil misión de desarrollar en ellos un gran proceso de adquisición y manejo de lenguaje, en donde el niño necesita un fuerte desarrollo de operaciones mentales como el manejo de símbolos, destrezas de generalización, el desarrollo de categorías abstractas que son indispensables para comprender críticamente el complejo mundo social actual.
Pero para todo esto, tenemos ideas sobre la fuerza que reconceptualizan la tarea de educador dentro de este proceso, una de ellas es que: no hay lenguaje sin contexto psicomotor”, en donde el desarrollo de nuestro pupilo será estimulado por la comunidad y las interacciones que se vayan generando. Por otro lado tendremos no hay aprendizaje significativo sin actividades auténticas, en donde nuestra misión como docente es trabajar con el niño en actividades que sean lúdicas, que tengan sentido, relevancia y propósito; de esta manera el enganche será mas rápido y podremos cumplir nuestros objetivos de una mejor manera, pero no debemos dejar de lado que toda esta construcción de saberes es de cada niño, en donde el aprender es de autosocioconstrucción de sus competencias y saberes.
En este complejo proceso de adquirir el lenguaje, como profesores tenemos un papel importante, en donde tenemos que crear las condiciones que favorezcan el autoaprendizaje de la lectura y de la producción de textos de los niños/as. En donde puede detectar los intereses, competencias y saberes que desea desarrollar el niño, creando condiciones que favorezcan el cumplimiento de ellos, activando los conflictos cognitivos fértiles de los niños que están atentos a todo estimulo dado en donde logre ayudar a crear cada estructura nueva.
Podemos ver, que dentro de todo este proceso tenemos un protagonismo dado por la sociedad, y que importancia del lenguaje es primordial para el niño. Cada conocimiento creado los conecta a desarrollar representaciones mentales y conexiones hacia el medio, para lograr internalizar esos aprendizajes y reutilizarlos posteriormente.

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